Viviendas Supervisadas


Una Vivienda Supervisada, está definida como, un centro social tipo vivienda normalizada para personas con enfermedad mental, de entre 18 y 65 años, que tienen dificultades para cubrir de modo independiente sus necesidades de alojamiento y soporte social, y que cuenta con una supervisión ajustada a las necesidades de los residentes. Esta supervisión puede ser de dos tipos:

- Supervisión diurna: presencia y apoyo de profesionales durante una media de 8 horas al día.
- Supervisión nocturna: además de presencia y apoyo profesional diurno, la vivienda también ofrece apoyo en horario nocturno.

En la vivienda supervisada se interviene con un doble objetivo: cubrir la necesidad residencial, y trabajar con la persona para que alcance las mayores cotas de autonomía personal y de recuperación o desarrollo de capacidades, así como su integración y participación activa en la comunidad. Por tanto, no es en la mayoría de las ocasiones un recurso finalista, sino un contexto de vida a la vez que de entrenamiento y preparación para una vida lo más autónoma e independiente posible. En base a estas premisas, los objetivos generales que han de guiar su organización y funcionamiento son:

- Asegurar la cobertura de las necesidades básicas de alojamiento, manutención y soporte.
- Favorecer la mejora de la autonomía personal y social de los residentes de tal forma que les permita alcanzar un funcionamiento lo más normalizado posible, facilitando el mantenimiento en la comunidad y su progresiva integración social en las mejores condiciones de dignidad y calidad de vida.
- Promover su proceso de recuperación personal.